Goya,1746-1828
Pinturas negras 1819-1823 La aparición del inconsciente
Durante su estancia en la Quinta del Sordo, Goya habría pintado su célebre serie de lienzos llamados “Pinturas negras”. Algunas inspiradas en la mitología clásica. Las figuras que se despegan de la oscuridad cobran presencia y crean visiones de seres extraños, deformes y mágicos. Y las pinturas ya concluidas muestran la negrura de las pesadillas de la imaginación. Con predominio de los tonos negros, marrones y grises, constituyen una amarga denuncia de los aspectos más oscuros del ser humano y demuestran que su temperamento era cada vez más sombrío.
Aunque estos cuadros parecen pintados solo en negro, parten de un fondo de tonos pardos verdosos y amarillos opacos, la luz en “Saturno devorando a sus hijos” viene de arriba, luz cenital, que agudiza los contrastes haciendo que partes de la figura se abran hacia el fondo de penumbra.
En “Aquelarre”, utiliza en primer plano a contraluz la figura de un animal, y hacia el fondo iluminados los rostros de seres grotescos que ven extasiados al personaje de primer plano, en estas obras combina los colores neutros de casi toda la composición, con pequeños toques de color saturado que intensifican la sensación expresiva.
En obras como “Atropos” y “Dos forasteros o la riña”, utiliza el contraluz para los personajes principales que se suspenden sobre un fondo iluminado por el cielo y una luz que surge de la parte inferior del cuadro, quedando las figuras abiertas a la oscuridad y recortadas hacia la luz. Por lo tanto en Goya la luz esta al servicio de su expresividad y no pretende ser una representación realista. En “Coral de locos”, se vuelve a dar la luz cenital, pero esta vez el fondo es una combinación de oscuridad e iluminación.
El Goya de inspiración ilustrada deseaba una sociedad libre. Desde esta aspiración, trazó su crítica satírica sobre su tiempo de absolutismo político y superstición. Crítica al clericalismo embrutecedor, y a la aristocracia parasitaria. Su crítica es pensamiento reflejado mediante el lenguaje gráfico del dibujo y la pintura. El especial ejercicio de la razón en Goya no es apología de una racionalidad, sino descubrimiento de un centro no racional alojado en la propia razón.
Mediante su sátira, Goya evoca una realidad libre del gobierno de la razón.
En Kant, la razón ejerce la crítica como autocrítica. En el mundo del conocimiento posible, en la realidad de la naturaleza construida por un sujeto racional, la razón brilla plenamente sin mediar lo irracional. Pero, en Goya, la razón critica la negación de la libertad de la imaginación, la parte no racional dentro de la propia racionalidad. En este punto, la racionalidad descubre su contrario dentro de sí.
La verdad de la razón es descubrir su más peligrosa mentira: su pretensión de totalidad, su creencia en una exacta correspondencia entre el concepto racional del hombre y la estructura del universo. Aquí, el Goya ilustrado deviene artista romántico. La sátira racional de la superstición y la sumisión, conduce al conocimiento de lo no racional.
La racionalidad descubre en así su opuesto. Este descubrimiento acontece dentro de la lógica de la creación artística. La filosofía racional necesita confiar en la autosuficiencia de la deducción lógica. Es este un principio crucial de todo pensar racional. Por otro lado, el principio ineludible de la creación artística, es la liberación de la imaginación. La razón se autodescubre como no racional en Goya siempre a través de la intervención de una imaginación liberada. Este es el Goya, que ya no quiere crear desde el encargo sino a través de aquello que favorece la invención. El dibujo y la pintura se convierte entonces en el oficio de una libertad imaginativa, que recrea y transfigura el mundo conocido para así expresar satíricamente su verdadero sentido; y aún más, para expresar su trasfondo no lógico. La imaginación artística crea de esta manera las imágenes para la denuncia racional de una irracionalidad social subyacente.
En Goya, el descubrimiento de lo irracional perdura. Nunca desaparece aun con nuevos sistemas generadores de sentido. A través de las pinturas negras, con su universo de pesadillas, con sus hechicerías misteriosas, el padre que devora al hijo, o los hombres que combaten a garrotazos, se convierten en otra posibilidad de explorar la existencia. Mostrando aspectos aún desconocidos del ser que sólo pueden ser imaginados. Se vislumbra aquí un Goya con características surrealista, un acto de imaginación visionaria que vislumbra nuevos horizontes dentro de la realidad.
La luz en Goya enfatiza la sensación de fantástico y surreal, al incorporar luces cenitales, más espectrales, o contraluces violentos donde las figuras adquiere una oscuridad tenebrosa, acentuado algunas veces con una luz que surge desde lugares misteriosos.
Goya no dejó herederos artísticos inmediatos, pero su influencia fue crucial en los grabados y en la pintura de mediados del siglo XIX y en el arte del siglo XX.
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| 3 de Mayo |
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| Riña a garrotazos |
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| Vuelo de brujas |
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| Riña de gatos |
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| Saturno devorando a su hijo |
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| Asmonea studio |
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| Asmonea |
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| Atropos |
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| Atropos detalle |
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| Cabezas en un paisaje |
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| Hombre viejo |
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| El aquelerre |
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| El aquelarre detalle |
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| El aquelarre detalle |
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| El aquelarre detalle |
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| El aquelarre detalle |
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| El aquelarre detalle |
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| Dos hombres leyendo |
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| Hombre viejos comiendo |
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| El perro semi hundido |
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| Dos mujeres |
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| La romeria de San Isidro |