domingo, 24 de julio de 2011

La Luz

La Luz en la pintura



La luz se concreta en la reflexión. La luz nos permite ver las cosas, su apariencia su exterior. Para que la sensación se produzca necesitamos de: una fuente emisora visible para el ojo humano, un espectador, y un elemento que refleje dicha luz. La percepción lumínica varía significativamente con la variación de cualquiera de estos componentes. Mientras esto pasa en una situación real, y esto puede convertirse en la inspiración para una obra, en el transcurso de ésta, adquiere una característica de subjetivación de la percepción del artista y con ello una definición de ésta, se eterniza en un instante determinado, ya no tendrá la posibilidad natural de variación.

La luz natural da una variada gama de posibilidades expresivas dependiendo de las horas del día, el clima, las estaciones del año, el entorno geográfico, su reflexión a través de la atmósfera, etc.  Pero también contamos con La luz artificial, esta aumenta las posibilidades de manipular la luz de acuerdo a las necesidades expresivas, pero al mismo tiempo contamos con la luz que crean los artistas, producto de su imaginación, esta es la representación plástica de la luz,  pensemos en los cuadros de Rembrant que parecen iluminados con distintos focos de luz, muy lejos de la luz que el haya podido ver naturalmente; representa simbólicamente un estado lumínico particular en pro de su expresividad. La representación plástica de luz tiene reglas propias fundadas en el contraste de valores. La luz determina la forma de percibir las cosas dotando a la forma de un contenido más allá de lo netamente formal, en definitiva la forma se transforma mediante la luz.

La luz que define un clima en particular se modifica a través del color, de la intensidad y de la posición, esto abre un abanico de posibilidades como herramienta de expresividad.





La luz natural y su manipulación



A partir de las construcciones el hombre  ha tenido la posibilidad de crear ámbitos donde la luz se transforma. La luz que se filtra por una ventana no es la misma del exterior, ha mutado. A lo largo de la historia de la arquitectura hay ejemplos de esta utilización de la luz para crear espacios diferenciales que remitan a distintas sensaciones anímicas, una pequeñas ventanas a determinada altura darán a ese interior un ambiente de penumbra de poca definición formal, distinta será una iluminación a través de sendos ventanales que crearán una atmósfera llena de  definición espacial también variables a diferentes horas del día, según su orientación.



La luz es el elemento primordial para que se lleve a cabo la percepción visual y cualquier variación en ella determina la forma del objeto observado. Un objeto como la esfera puede mediante la luz realzar o aplanar totalmente su volumen de acuerdo a la orientación de la fuente de luz respecto del objeto. De igual manera el espacio puede mostrar distintas condiciones de dimensión, carácter y forma según como la luz incida sobre él. Podemos determinar espacios más homogéneos, generando mínimo contraste, crear espacios con focos de interés, recurriendo a contrastes lumínicos puntuales, o hacer lecturas graduales del espacio, trabajando variaciones leves de intensidad. Como estamos hablando de contraste tanto los planos de luz como las sombras que se proyectan son importantes. A través de las luces y sombras podemos reforzar la simetría de un cuadro, la pregnancia visual en determinado plano de la obra o reforzar la profundidad espacial.

Iluminación es el término que utiliza Arnheim para diferenciar la existencia de luz que se distribuye de manera homogénea, de la luz que adquiere un valor independiente dentro de la representación.  Así cuando hablamos de iluminación



 “psicológicamente la unidad se divide en dos capas. He aquí un nuevo fenómeno que requiere un nombre. La capa inferior del tonel se llamará claridad y color del objeto. La capa superior constituye la iluminación. Lo que cuenta es la división visual que se observa en la imagen misma. La capa superior, que llamamos iluminación, es una película transparente. El color y la claridad del objeto resplandece a través de ella”.

Arnheim (9)



Iluminar la escena tiene por tanto varias funciones. En el Quattrocento (Renacimiento Siglo XV) los artistas tenían como objetivo fundamental la conquista del espacio y del volumen. Subordinada a estos objetivos, la luz envuelve los objetos de una claridad que uniformiza las formas. Ayuda al modelado de los objetos. Modela para crear tercera dimensión, de manera que la luz, al incidir sobre un objeto, puede acentuar el volumen de los mismos. Puede también crear un espacio. Una ventana abierta iluminada en el fondo de una escena relativamente poco iluminada, favorecerá la ilusión de una perspectiva espacial. Pero cuando crea efectos de acusada expresividad hablamos de iluminación. La luz, aplicada de forma violenta sobre los objetos, genera un contraste visual tan intenso que focaliza la atención del espectador. Es el caso del barroco (10): la luz máxima golpea las figuras, incluso limita su volumetría, pero consigue centrar visualmente el tema al envolver en penumbra, los objetos no fundamentales del cuadro. Es un recurso expresivo dramático, efectista y muy teatral. La luz en Rembrandt no es una luz que pretenda ser real, sino que envuelve los objetos en un halo amarillento, unificador de las formas, que introduce al espectador en un espacio lírico y sereno. La luz actúa como generador de sensaciones opuestas a otras expresiones del barroco, en vez de violencia,

suavidad; en vez de contraste, armonía lumínica.

Se convierte en un elemento activo en la composición de la obra. Según se distribuyan los objetos iluminados o no iluminados en una obra, puede favorecer la comprensión visual por el espectador de la distribución de los objetos.



Por lo tanto La luz puede ser:



Difusa, ilumina la escena de forma armoniosa y uniforme. Esta luz asegura que ninguna parte captada quede sin iluminar. Suaviza las sombras, hace visible a todo el objeto aunque corre el riesgo de ofrecer imágenes planas.



Luz Focalizada: aquí el contraste lumínico entre zonas iluminadas y zonas en penumbra puede ser empleado no sólo con voluntad de realismo, sino con interés efectista y teatral. La luz dura o directa es la que proporciona sombras deliberada y puntualmente. Muestra las peculiaridades del modelo y ofrece contrastes de luces y sombras.



La luz pude expresar sentimientos y emociones. La luz ha sido utilizada por los artistas de todas las épocas para expresar serenidad, dramatismo, quietud, movimiento. La luz determina el significado de una imagen, pone en evidencia algunas cosas y esconde, al mismo tiempo, otras.





Sombra



Toda aparición de luz supone la existencia de una sombra definida como la ausencia de luz, nuestro ojo discrimina zonas de luz y sombra como ausencia o presencia de ésta. Si la luz proviene de una fuente muy pequeña se interrumpe con un objeto opaco, se forma una sombra bien definida. Si la fuente es más grande con respecto al objeto, el borde de la sombra será difuso. Si tiene más de una fuente de luz se proyectaran dos sombras una más nítida y otra más suave que denominamos penumbra.

El sombreado se convierte en un factor decisivo en la percepción del volumen y la profundidad. En tanto la iluminación era regular y frontal, el aspecto tridimensional desaparece. Pero con iluminación lateral, la percepción de los objetos se hace tridimensional gracias a la distribución de distintos valores de gris que crean profundidad despegando la figura del fondo. La percepción de este rasgo sirve para crear espacio. Lo mismo resulta válido para cuartos irregularmente iluminados, en los cuales hay un gradiente que va desde la luz intensa junto a la fuente luminosa, hasta la oscuridad de los rincones alejados. Como todo pintor sabe, tal iluminación acentúa grandemente el efecto de profundidad y no se percibe primariamente en sí misma sino como un aspecto de la distancia. El sombreado, pues, puede servir para representar el volumen y la profundidad en un medio bidimensional. El efecto espacial resultante depende estrictamente de la distribución de los valores de claridad. Para crear la impresión de distancia constantemente creciente, la escala de valores de oscuridad proyectados sobre las retinas debe avanzar con una cierta gradación, que se deriva de las leyes de perspectiva del espacio. Cuando en el primer plano se ve un objeto oscuro junto a un fondo claro, la distancia de ambos planos se hace más visible por la gran diferencia del valor de claridad. Un objeto claro sobre un fondo oscuro produce un efecto similar. Sabemos que las unidades que posen un valor de claridad semejante, se muestran agrupadas en la percepción. De este modo se obtiene indirectamente una agrupación por similitud de orientación espacial. Esto puede acentuar o contradecir la sensación de profundidad.

Las sombras proyectadas, que oscurecen un área que de otro modo sería clara, y las reflexiones, que iluminan lugares oscuros, alteran la prolija analogía de claridad y orientación espacial. Las diferencias de claridad local influyen también sobre el esquema de iluminación. Si varias fuentes luminosas han de usarse, debe tratar de que se organicen jerárquicamente, dándole a una de ellas el papel principal y las otras contrates más débiles o de otra tonalidad.
Las sombras pueden ser inherentes al objeto, o éste puede proyectarlas. Las primeras se encuentran directamente sobre los objetos por cuya forma, orientación espacial y distancia de la fuente luminosa se producen. Las sombras arrojadas se desprenden de un objeto para dar en otro. De este modo las sombras proyectadas dotan a los objetos con el extraño poder de provocar oscuridad. Este duplicado que es la sombra, esta ligado al objeto e imita sus movimientos y, al mismo tiempo, es curiosamente transparente e inmaterial, ha llamado siempre la atención. Entre las propiedades de las sombras proyectadas, puede señalarse las que crean espacio en torno al objeto. La sombra, al igual que cualquier otro objeto percibido, está sujeto a la distorsión de la perspectiva y, en consecuencia, se la verá convergir desde su base de contacto con el objeto cuando se encuentra por detrás de él, y divergir cuando se encuentra por delante. Además, una fuente luminosa cercana, como una lámpara o una fogata, producirá un grupo de rayos piramidal y por lo tanto una sombra de forma física divergente. Esta divergencia objetiva será incrementada o compensada por la perspectiva, según la posición de la sombra en relación al observador.



Características de los objetos frente a la luz



Si una superficie refleja una luz pareja difusa, más fácil será su visualización es así como las superficies opacas son más fácilmente visibles que aquellas que reflejan la luz en forma despareja como lo son los objetos brillantes. De igual modo es importante el contraste que se lleve entre el objeto y su entorno, un objeto claro sobre fondo oscuro y viceversa será fácilmente inidentificable. Un objeto de color saturado y luminoso será más visible que un objeto de colores neutros. El contraste por color es muy importante en la definición de la visibilidad.



La luz da a nuestra comprensión de la realidad un carácter subjetivo que se construye a partir de  elementos básicos:

1.6.1a) Intensidad

1.6.1b) Posición

1.6.1c) Distribución

1.6.1d) Color.



Es la cantidad de luz que se percibe, esta percepción va depender fundamentalmente del contraste relativo con el entorno. Esto es denominado por Arnheim como claridad relativa. Para empezar la textura y el color modifican sustancialmente la intensidad. Pero todo tiene que ver con su relación con el entorno, esto es el contraste que se efectúe en relación con el objeto. Un papel blanco se ve más blanco iluminado por una fuente lumínica direccional en la noche, que el mismo papel con luz del medio día.  A mayor intensidad lumínica y mayor contraste se genera un efecto dramático mayor en aquella obra donde la luz se distribuye en una intensidad pareja. Un simple ejercicio grafica esto; con un mismo valor de gris medio lo rodeamos con un gris más claro en un caso y en el otro con un valor más oscuro, la percepción de dicho gris será de mayor oscuridad sobre el gris claro y de mayor claridad sobre el fondo oscuro. Aún cuando sepamos que se trata del mismo gris nuestra percepción sensible los reconocerá como diferentes.

En otras palabras, la claridad observada en un objeto dependerá de la distribución de valores de claridad en el campo visual total. Los valores de claridad de dos objetos (o de un mismo objeto) a diferentes niveles de intensidad, pueden verse idénticos porque tienen la misma relación con las escalas de claridad de sus campos respectivos.



Posición



La ubicación de la fuente de luz hace que los objetos cambien sustancialmente de apariencia, provocando distintos significados.

Luz cenital:

Es la producida por una fuente de luz ubicada por arriba del elemento a iluminar, genera grandes contrastes, con grandes sombras que no permite la definición de detalles, su sombra proyectada coincide en el piso con el objeto iluminado.

Contraluz:

Es la producida cuando la fuente lumínica esta por detrás del objeto. Proyecta por ende una sombra entre el objeto y el espectador la forma del objeto  queda poco definida solo una silueta con sus bornes iluminados, este tipo de iluminación da un efecto dramático y misterioso, y al mismo tiempo define la profundidad espacial. Aunque el plano de fondo sea el iluminado, la forma que se antepone logra mayor pregnancia visual, la luz funciona como fondo de la figura plana negra.

Lateral:

Es la producida por una luz ubicada a un costado del objeto. Proyecta una sombra lateral. El objeto queda bien modelado del lado iluminado quedando su otro lateral en sombra. Se puede combinar con otra luz lateral de diferente intensidad y color para redefinir el lateral que queda en sombra. Por contraste con el fondo el objeto iluminado puede generar espacio. Las luces laterales pueden variar su ubicación arriba, en el medio, o abajo, enriqueciendo las posibilidades plásticas de dicha luz.

Luz frontal:

Es la producida cuando la fuente de luz se ubica por delante del objeto. Permite ver mejor lo detalles, pero al mismo tiempo aplana la imagen y se pierde profundidad espacial.

Luz nadiral:

Es la producida por una fuente de luz ubicada por debajo del objeto. Al igual que la cenital proyecta grandes sombras, da una imagen siniestra e irreal.

Luz diagonal:

Es la ubicada en posición diagonal con respecto al objeto. Pude ser frontal o a contraluz. Sirve para modelar la forma y al mismo tiempo por la proyección de su sombra en forma diagonal, a la definición del espacio. Puede variarse su ubicación siendo esta arriba, al medio, o abajo.



Distribución



La luz puede ser focalizada, o la fuente de luz puede irradiar en todas direcciones.

En la pintura deberemos diferencias entre luz homogénea que se reparte parejo en todo el cuadro y está al servicio redefinir la forma, que la luz focal que ilumina un sector determinado del cuadro para dejar el resto en penumbra y por cierto con menor definición formal, estamos en la forma abierta propia del barroco.

La luz también puede ser directa que son aquellas que emiten luz en dirección del objeto, estén estas visibles o no dentro del cuadro, y las indirectas que son aquellas que se producen cuando la luz se refleja en una superficie antes de incidir en el objeto.




 

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